El calor que trajo la legionela

La Agencia de Salud Pública ya tiene los resultados de la investigación del brote de legionela que ha causado neumonía a 15 personas en Blanes (Selva). Las muestras recogidas en las torres de refrigeración de dos industrias de la localidad han dado positivo: la bacteria estuvo alojada allí, desde donde se expandió hasta infectar a turistas y residentes del barrio de Los Pinos y La Plantera, uno de los cuales continúa ingresado. Lluís Picart, director de la agencia, lo explica con cautela. Es “la hipótesis más probable”, a falta de que se pueda dar por extinguido el brote a principios de la semana próxima.

La bacteria engañó a los técnicos de la unidad de vigilancia epidemiológica. “Tenemos un problema en el cámping”, concluyeron al averiguar que los tres primeros afectados habían estado alojados en el cámping La Masía de Blanes. Eran tres turistas holandeses cuyos casos fueron los primeros en ser notificados, aunque ellos no fueron los primeros en infectarse. El periodo de incubación de la enfermedad es de entre 2 y 10 días y la notificación por parte de los servicios de salud, aunque es obligatoria, no es urgente y puede demorarse algo.

La infección de los tres turistas holandeses señalaba a las instalaciones del cámping como origen probable del brote: sanitarios, piscina o cualquier dispositivo que libere microscópicas gotas de agua, el medio de transporte de la legionela. La Agencia de Salud Pública ordenó la desinfección de todas las instalaciones y en unas horas estaba acabada. Fue una actuación “preventiva”, puesto que para determinar que la bacteria había colonizado alguna de esas instalaciones hay que realizar un cultivo cuyos resultados tardan 10 días. En casos como este, las autoridades sanitarias actúan sin esperar las conclusiones.

“Vinieron los de Sanidad a decirnos que había tres casos y que estaban muy preocupados”, explica Luis Lorenzo, director del cámping, que fue con posterioridad al hospital a visitar a los enfermos. La preocupación fue en aumento cuando el goteo de infectados de la primera semana de septiembre vino a desmontar la primera hipótesis. “Los tres casos siguientes se dieron en vecinos de calles cercanas”, relata Picart. Eso llevó a los policías de la salud pública a descartar el cámping como origen principal del brote.

Hay dos dispositivos que transmiten la legionela: los de bajo riesgo (pequeños aspersores que tienen que estar muy cerca de la persona para que esta se infecte, como platos de ducha) y los de riesgo elevado, con capacidad de provocar brotes comunitarios, que son las torres de refrigeración. Los técnicos colocaron los casos sobre un mapa y, tras recabar información sobre los hábitos y los lugares que habían frecuentado los enfermos, concluyeron que la infección tenía que ser de tipo ambiental.

Lo siguiente era ver dónde había torres de refrigeración en Blanes en un radio de menos de dos kilómetros de donde habitaban los infectados. El proceso no fue cronológico, según Picart. Mientras unos técnicos desinfectaban las instalaciones del cámping, otros visitaban las empresas con torres de refrigeración. El Ayuntamiento de Blanes envió a la Policía Local a revisar todos los establecimientos de la ciudad en busca de torres que no estuviesen registradas. Se desinfectaron fuentes y aspersores. “Hemos hecho lo que nos ha mandado la agencia”, afirmó Josep Marigó, alcalde socialista de Blanes, que reconoció que el brote le ha preocupado.

Solo había dos puntos susceptibles de ser el foco de la bacteria: las torres de las empresas Rodhia (química) y Nylstar (textil), situadas cerca de la estación de tren, una enfrente de la otra. Y en ambas industrias han dado positivo por legionela las muestras realizadas. También se ha encontrado la bacteria en las instalaciones del cámping, pero un positivo allí no explica el brote, puesto que solo hay instalaciones de bajo riesgo.

“Nos chocó que encontrasen la bacteria en dos de nuestras torres. Habíamos desinfectado hacía poco”, afirmó un portavoz de Rodhia. Picart confirma que ambas industrias cumplían con los requerimientos legales. La agencia ha concluido que todos los casos se iniciaron en la semana del 20 al 26 de agosto (aunque los síntomas aparecieron la semana siguiente), en plena ola de calor, cuando las temperaturas alcanzaron los 40 grados. “Es probable que la legionela encontrase condiciones óptimas para proliferar gracias al calor”, explica Picart.

En Blanes no ha habido alarma social. Muchos ni se han enterado del brote. “No sabía nada”, dice Miquel Roman mientras pasea al lado de la playa. A sus 70 años ha optado por “despreocuparse voluntariamente” de la realidad, manifiesta.

Los expertos solo darán por finalizado el brote la semana próxima, cuando hayan pasado 15 días sin casos nuevos iniciados desde la desinfección de las torres, aunque no se descarta que se notifique algún caso que haya permanecido oculto hasta ahora.

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