El FMI advierte de que la carrera para bajar la deuda es “un maratón”

¿Qué pasa cuando la deuda pública de un país supera el 100% del PIB? Ahora que muchos países superan ese umbral y otros se acercan peligrosamente al mismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha hecho esa pregunta y ha analizado los casos en que eso ocurrió desde 1875 en diferentes países avanzados. Las principales conclusiones que extrae son tres: reducir la deuda “es una maratón, no una prueba de velocidad”, es necesario aplicar políticas de crecimiento y la consolidación fiscal debe centrarse en reformas persistentes de las finanzas públicas más que en recortes o subidas de impuestos temporales o de corto plazo.

“Hoy, la prioridad principal debe ser complementar la consolidación fiscal con medidas que respalden el crecimiento, especialmente, una política monetaria muy laxa y reformas estructurales”, concluye el FMI en un análisis publicado hoy que es un adelanto de su informe Perpsectivas de la Economía Mundial que se presentará el mes próximo en la asamblea de otoño del Fondo.

El FMI destaca que la deuda pública de las economías avanzadas ha alcanzado su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Los niveles de deuda bruta de Japón, Estados Unidos, Grecia, Italia, Portugal e Irlanda superan el 100% del PIB. Las bajas tasas de crecimiento, los persistentes déficits presupuestarios, la presión sobre el gasto relacionada con el envejecimiento de la población y el debilitamiento del sector financiero ponen en duda la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Pero que la deuda supere el 100% del PIB no es tan raro. El FMI ha analizado 22 países avanzados y en 14 de ellos la deuda superó el 100% del PIB en alguna ocasión en los últimos 150 años. España está entre ellos. La deuda superó el 100% del PIB en 1898 y luego se redujo en 27 puntos a lo largo de los 15 años siguientes, periodo en el que el crecimiento fue de un 1,1% anual y la inflación del 0,3%.

De todos los episodios analizados, el país que más redujo su deuda fue Alemania con 129 puntos del PIB en los 15 años posteriores a la Primera Guerra Mundial, pero esa reducción se debió a la hiperinflación del 14.000.000.000% que tanta huella dejó en Alemania.

En general, el saneamiento fiscal y la reducción de la deuda llevan tiempo, debido, entre otros factores, a que los déficits primarios son difíciles de revertir rápidamente. “Las expectativas con respecto a lo que puede lograrse deben ser realistas”, advierte el Fondo. Dado que la reducción de la deuda lleva tiempo, el proceso de consolidación fiscal debería centrarse en los cambios estructurales duraderos (y no en medidas temporales o de corto plazo como el recargo del IRPF o la supresión de una paga extra a los funcionarios que ha aprobado el Gobierno español). El FMI dice que el establecimiento de instituciones fiscales independientes, como las de Bélgica, que fomenten la transparencia y la rendición de cuentas, puede ayudar. El Gobierno español va a crear por exigencia de Bruselas una de esas instituciones.

El Fondo también concluye que, dada la debilidad del entorno económico, “es esencial respaldar el crecimiento para hacer frente a los efectos contractivos del proceso de consolidación fiscal” y que la política monetaria de los bancos centrales debe proporcionar el mayor apoyo posible.

Pero incluso sin apenas crecimiento, puede reducirse algo la deuda, como prueba el caso italiano de los años noventa del pasado siglo y algunos otros episodios de la primera mitad del siglo del pasado. El caso más negativo es el de Japón, que tras superar el umbral del 100% en 1997, ha elevado su endeudamiento en 131 puntos en los últimos 15 años al combinarse un bajo crecimiento y una situación de deflación.

En cuanto a las implicaciones para países concretos de sus conclusiones, el Fondo señala que, “para algunos, como Estados Unidos, donde la debilidad del sector financiero se ha combatido ampliamente y la política monetaria presta todo el apoyo posible, parecería que las condiciones están dadas para la consolidación fiscal”. ¿Y en España? “En otros países, como los de la periferia europea, donde los sectores financieros siguen siendo débiles y cuestiones fundamentales relacionadas con la unión monetaria siguen pendientes de resolución, el progreso puede ser limitado hasta que se resuelvan estas cuestiones”, señala el Fondo.

Read more here – http://elpais.com/economia/2012/09/27/actualidad/1348738190_567456.html

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