Mejor en pantalla que en persona

Nervios y dudas a la puerta de la suite del primer piso del hotel María Cristina. Tommy Lee Jones está dentro. Un intérprete poderoso y con personalidad, que ha ido mejorando con los años —acaba de cumplir 66—, y que parece tener un completo control sobre su carrera, una perfecta combinación entre los grandes títulos comerciales y arriesgado cine independiente. No parece tener caprichos de estrella, pero a través de sus publicistas se advierte a los periodistas que están prohibidas, se utiliza esa palabra, las preguntas sobre política norteamericana y la disfunción eréctil. “¿Disfunción eréctil?” Será porque el personaje que interpreta en el filme tiene algún problema de erección…

Jones, que ayer recibió el Premio Donostia en el Festival de Cine de San Sebastián por una carrera llena de grandes interpretaciones, de personajes insólitos, de papeles que dejan huella, espera tras las advertencias sentado, solo en un sofá más bien grande, y su publicista a un lado. Traje, camisa blanca y corbata impecable. De respuestas más bien cortas, Jones, tejano y grande, parece aburrido. Definitivamente, no va con él esto de la promoción de Si de verdad quieres…, una comedia de David Frankel, que protagoniza junto a Meryl Streep, sobre un matrimonio cercano a la vejez, tedioso y monótono. La mujer, harta, acude a terapia matrimonial.

No es usual ver al actor de Space cowboys, El fugitivo, JFK o No es país para viejos, al frente de una comedia. “Esta es una película que habla de personas comunes y de problemas comunes y lo que yo buscaba era únicamente explorar en el alma de esas situaciones normales, que a veces son ridículas, otras graciosas. Pero sin duda, la mayor motivación para trabajar en este proyecto fue la de poder hacerlo junto a Meryl Streep. Aceptaría cualquier papel con tal de trabajar con Meryl Streep”. No quiere Tommy Lee Jones entrar a hablar sobre el amor en la madurez, algo de lo que habla Si de verdad quieres…, estrenada ayer en España. “Yo he hecho la película, pero no soy terapeuta, ni sicólogo, ni sociólogo, tampoco me dedico a escribir artículos sobre ello”.

El intérprete, amigo de la Universidad del político demócrata Al Gore y habitante de un rancho en Texas, asegura que solo se guía por la búsqueda de las mejores historias y guiones a la hora de plantearse su carrera, independientemente de los presupuestos de las películas. “También cuentan las localizaciones de rodaje para que mi mujer y mi hija puedan estar conmigo y, cómo no, el conseguir el mejor acuerdo de negocio. Cualquiera de estos aspectos es decisivo para que yo entre en un proyecto. Pero por encima de todo, aceptaría cualquier papel por la mera posibilidad de trabajar con Meryl Streep”, repite el actor, quien, a estas alturas de la entrevista, se muestra más interesado en mirar por la ventana, con aire abstraído, que en la charla.

El director de Los tres entierros de Melquíades Estrada, un western modélico y sobrio rodado en ese espacio fronterizo entre México y Estados Unidos, no se encuentra extraño en Hollywood, donde asegura tener muchos amigos y posibilidades de negocio, pero sí de ese glamour que dice inventado por las revistas. “No me gusta ese glamour, creo además que es un tópico, lo único que veo es gente que se gasta demasiado dinero en ropa. Yo, a veces, tengo la obligación de estar en una alfombra roja, con un montón de gente sacándome fotos, durante un tiempo interminable, pero eso no es Hollywood”. Hay que reconocer que su voz es poderosa y envolvente. Cuando habla de su trabajo como director parece como que se anima algo más, pero las expectativas se quedan en eso, en expectativas. “Me gusta todo producir, dirigir, escribir y actuar. Si lo puedes hacer todo a la vez, mejor, porque tienes más control”.

¿Cree que ese rostro tan característico ha podido marcarle su carrera?.” No sé contestar a esto. Espero que haya sido también la habilidad como actor la que me ha posibilitado tantos papeles”.

No más preguntas. 13 minutos. Tommy Lee Jones ya sabe que en pocas horas tendrá que pisar la alfombra roja de San Sebastián para recoger el premio Donostia. “Cualquier premio es un honor. Los actores siempre buscamos la aprobación y esto nos da la oportunidad de comprobar que quizás hemos tomado el camino correcto”.

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