Mejor que unos Juegos Olímpicos y un Mundial

La Copa Ryder es el acontecimiento deportivo más importante del mundo. Sí, más importante para mí incluso que los Juegos Olímpicos o que un Mundial de fútbol, aunque estos sean quizás más conocidos. ¿Por qué? Porque ningún campeonato como la Ryder concentra durante tres días tanta gente y tanta expectación en tan poco tiempo. Son tres días en que los cinco continentes están colgados de la televisión viendo una lucha entre dos mundos, entre Estados Unidos y Europa, por la supremacía del golf. Y nada es comparable a la intensa emoción que provoca la Ryder.

Para mí, la Ryder es algo muy muy especial. Están los primeros espadas estadounidenses y europeos frente a frente, y ser parte de ello es algo que no puedo explicar con palabras. Es la historia viva lo que se escribe en la Ryder. No juegas por ti, sino por el jugador que tienes al lado, por el vestuario de Europa. Recuerdo los mágicos días de Valderrama, la adrenalina disparada por competir, la emoción de los jugadores europeos y la ilusión que nos contagió Seve. Como segundo capitán, aquello me marcó muchísimo. Era mi primer contacto con la Ryder, yo conocía el campo y no parábamos de movernos, arriba y abajo todo el día, viendo a jugadores, animando, empapándonos del apoyo de la gente. Y de aquella lluvia en esos días que hizo todo aún más emocionante.

Fue alucinante. Seve se convirtió en el motor de la modernización de la Ryder. Y el golf europeo se convirtió en lo que es hoy gracias a Ballesteros, a su empuje y a su fe. Consiguió sacar por primera vez el torneo fuera de las islas británicas, y se la ganó a Estados Unidos y a Woods. Esos días fueron maravillosos. En un deporte tan individual como el golf, en el que todo el año estás luchando y compitiendo por ti mismo, disfrutar de ese sentimiento de equipo es algo único. ¡Es que no se puede describir, pisha! Para sentirlo hay que estar en mis zapatos

Ahora me toca un papel diferente como vicecapitán en lugar de como jugador. Es más bonito estar jugando con los palos en la mano que viendo a los demás desde fuera, pero también será algo especial y estar alrededor del green siempre es bueno para mí. Y más al lado de Olazábal, con quien hemos vivido tantas cosas… No hay nada como la Ryder.

 

Miguel Ángel Jiménez ha ganado dos veces la Copa Ryder como jugador, en 2004 y 2010, y ahora es vicecapitán europeo.

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