36 heridos, dos barcos varados y un sinfín de daños, tras el temporal

El primer episodio de lluvias torrenciales del otoño que azotó la tarde y noche del viernes a la Comunidad Valenciana se ha cerrado con 36 heridos, dos de ellos graves y una abultada lista de daños materiales. El temporal alteró el tráfico rodado, aéreo, marítimo y ferroviario. La tormenta se cebó con la capital de La Safor, Gandia, donde un tornado puso patas arriba una feria y causó 35 heridos, en Valencia y su área metropolitana y en el sur de Alicante. Otra mujer resultó herida en Castellar al caerle encima una palmera.

En apenas cuatro horas, en estas áreas mencionadas se midieron registros superiores a los 100 litros por metros cuadrado. Aunque fue en Quart de Poblet donde la tormenta descargó con mayor intensidad, 226 litros por metros cuadrado, según datos facilitados por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).

Los primeros efectos de la descomunal tromba de agua fueron la inundación de calles y bajos comerciales, personas atrapadas en sus vehículos, árboles arrancados y caída de vallas y muros.

Según informó la Generalitat Valenciana, el teléfono de emergencias atendió hasta las seis de la madrugada del sábado un total de 2.644 llamadas que reclamaban auxilio por distintas incidencias relacionadas con la lluvia (1.934 en Valencia, 673 en Alicante y 37 en Castellón). Los bomberos del consorcio de Valencia efectuaron 170 servicios para achiques de agua, retirada de árboles caídos y por desplomes de muros.

Dos buques de carga encallaron a causa del temporal en la playa de El Saler, en Valencia. Se trata de dos cargueros que permanecían fondeados ante el puerto de Valencia, que durante la noche fue cerrado al tráfico marítimo, como el de Sagunto, por la Autoridad Portuaria.

Ningún medio de transporte salió indemne de la tormenta. El aguacero provocó el corte de varias carreteras, el desvío de seis trenes del AVE Madrid-Valencia por la inundación de un túnel en Torrent, cortes en las líneas 1, 3 y 4 de Ferrocarrills de la Generalitat, el desvío de 12 vuelos y la cancelación de otro, en el aeropuerto de Manises. A lo largo de la mañana de ayer todos los medios de transporte recuperaron la normalidad.

Los momentos más dramáticos del temporal de la noche del viernes los sufrieron los vecinos de Gandia, y en concreto las personas presentes en la feria ubicada en la plaza del Prado de la ciudad. Al filo de las 20.00, al fuerte aguacero se sumó de súbito un tornado, que llegó a alcanzar los 120 kilómetros por horas. Fue sólo un minuto, pero en ese pequeño lapso arrasó todo lo que se encontró a su paso y desató el pánico entre los ciudadanos.

El vendaval llegó desde el mar entre los edificios Aiguablava y Bermudas, arrancado todo lo que encontró a su paso (chiringuitos y demás mobiliario de la playa). El tornado llegó luego al casco urbano a través del parque del País Valencià, hasta la plaza del Prado para llegar a la zona de Les Palmeres. En este punto se ubicaba la caseta del vigilante de las obras del hospital comarcal. La ventolera lanzó al aire el habitáculo y con él a su inquilino, un hombre de 38 años, que resultó herido grave.

A su paso por el recinto ferial, el tornado derribó la noria y otras atracciones, lo que provocó heridas leves a 35 personas, y destrozó las casetas de 22 familias de feriantes, que fueron realojadas en el hotel Borgia de la ciudad.

El huracanado viento también provocó cuantiosos daños en los escaparates de los locales comerciales de la zona, en los que se produjeron destrozos.

La intranquilidad y el desasosiego por los efectos de la tormenta se trasladaron en la tarde de ayer a Orihuela. Allí, pese a que no llovía, el río Segura experimentó una importante crecida debido al aporte de las lluvias de las horas precedentes. Según fuentes municipales el agua a su paso por el caso urbano rozaba ya los 5.80 metros, cuando la altura máxima del cauce es de 6 metros. Esas fuentes señalaron que de no volver las precipitaciones el riesgo de desbordamiento del río era menor.

La ciudad de Valencia fue otro de los epicentros de la tormenta. La tromba de agua dejó en la capital una media de 158 litros por metro cuadrado en apenas cuatro horas. El escenario tras la descarga de la tormenta fue un aluvión de daños materiales (inundaciones de bajos, caídas de árboles, vallas, farolas y palmeras). En total, entre los bomberos y la Policía Local realizaron más de 300 servicios.

Para recuperar con prontitud el habitual rostro urbano de la ciudad, el Ayuntamiento puso en marcha un operativo especial de 40 personas y ocho camiones que a lo largo de toda la jornada de ayer se afanaron en reparar los daños de la tormenta. Según un comunicado del Ayuntamiento, el punto del núcleo urbano más afectado fue la zona del marítimo, y la calle de Músico Ginés, donde la lluvia y el viento abatieron varios árboles sobre los coches aparcados.

Mientras, la fuerte tromba de agua causó el derrumbe de una parte el muro del campo del fútbol Gerardo Salvador de Paterna y tres partes de la valla que rodea el acuartelamiento Daoiz y Velarde en esa misma localidad.

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