“El poder económico y la cultura se necesitan y deben respetarse”

La escritora Luisa Castro (Foz, 1966) acaba de aterrizar en Napolés como directora de la sede del Instituto Cervantes en la ciudad italiana. La posibilidad de gestionar un centro que tiene como principal tarea promocionar la cultura española le parece un reto apasionante y pretende aplicar todos los recursos aprendidos en su experiencia literaria a su nuevo trabajo. Castro, una de las escritoras gallegas más reconocidas dentro y fuera de la comunidad autónoma, espera que los poderes económicos y culturales se unan para hacer frente de forma conjunta a la crisis que amenaza con llevarse casi todo por delante.

 Pregunta. ¿Cómo le surgió la oportunidad de dirigir el Cervantes de Napolés?

Respuesta. Me ha llegado en un buen momento, en el medio del camino de la vida, como decía Dante. De pronto me veo en el otro lado, en el lugar de los promotores y los gestores culturales, yo que siempre he estado en el campo de la producción. Pero no hay nada que salga adelante sin la ayuda de los demás, y la literatura te enseña eso. Es un trabajo aparentemente muy solitario pero muy gratificante, una gran escuela. Una de las cosas que aprendes es que nada sale adelante, ningún proyecto individual, sin un gran empeño de muchas personas. Y me apetecía estar en ese lado. El Cervantes representa eso: la posibilidad de hacer cosas en el mundo por y para la cultura.

P. ¿Cómo afronta la nueva etapa? ¿Supone un reto?

R. Sí lo es. Lo afronto con mucha ilusión y con muchas ganas. Es un gran cambio a todos los niveles y me da la oportunidad de trabajar con un gran equipo como es el Cervantes. Me gustaría poder contribuir al diálogo y el intercambio cultural entre España y una ciudad como Napoles, tan vinculada a nuestra historia. Desde su creación en el año 93 este es un centro muy activo. Culturalmente los napolitanos y los españoles tenemos muchas cosas en común. En el Siglo de Oro esta era la ciudad soñada de los intelectuales y los artistas de vanguardia. Era la gran metrópolis europea, junto con París. Cervantes se moría por vivir aquí. Luchó y peleó por venirse con la corte del virrey, el conde de Lemos, que, por cierto, fue una época de gran florecimiento de la ciudad. Las obras más importantes se construyeron siendo virrey el Conde de Lemos, y aquí también vivió y discurrió toda la vida artístitica de José de Ribera, el Españoleto, que está enterrado no muy lejos de donde está el Instituto. Es una ciudad de tremendas resonancias literarias, pictóricas, escultóricas y arquitectónicas, con una historia riquísima y un medio natural asombroso. En muchas cosas muy parecido a Galicia, muchísimo, en el carácter sobre todo, muy intenso. Hasta hay una verdura muy similar a los grelos, con el mismo sabor.

P. ¿Estará presente la cultura gallega en la programación?

R. Espero que sí, todo lo que podamos hacer por nuestra cultura y nuestra lengua es poco. En Galicia tenemos grandes escritores, pintores, músicos. En nuestra oferta de cursos también tenemos gallego, catalán y vasco. Aunque la oferta siempre está en función de la demanda, claro, y el español está creciendo increíblemente. Nápoles es uno de los centros que cuenta con más demanda de cursos de español. Y nuestra labor fundamental es la de difundir y promover el español en el mundo, y promover todo lo que produce esta inmensa lengua que compartimos 470 millones de personas en los cinco continentes. Los gallegos, además, somos un buen puente cultural y lingüístico con Brasil, que es la otra gran plataforma lingüística americana. Se pueden hacer montones de cosas con todo eso.

P. La dirección de centros de este tipo suele encargarse a escritores. ¿Es un trabajo especialmente indicado para personas que se dedican a la literatura?

R. Especialmente, no lo creo. Depende de cómo seas, de cual sea tu perfil. No crea que haya tantos escritores en el Cervantes. Los que hay, ha habido o conozco son personas de gran solvencia y profesionalidad. Espero ser uno de ellos. La perspectiva que te da el trabajo creativo e intelectual es muy diferente a la de un gestor, eso es así, pero eso no tiene por qué ser malo, creo que es una ventaja.

P. La crisis se está llevando muchas cosas por delante, especialmente en el mundo de la cultura. ¿También afectan los recortes a la actividad que desarrolla el Cervantes?

R. Los recortes están ahí y vamos a tener que trabajar con menos dinero y ser muy selectivos, saber bien lo que se programa y lo que se hace. Pero es importantísimo que se mantenga una institución como el Cervantes con sus recursos, es un pilar fundamental para nuestra cultura y para nuestro país.

P. Con la crisis los economistas han ocupado el escenario y los intelectuales parecen algo relegados. ¿No deberían hacerse oir más para encontrar salidas a lo que está ocurriendo?

R. La crisis está desmantelando muchas cosas pero no podemos permitir que todo se venga abajo. Hay que seguir peleando por mantener espacios de expresión y de libertad. La cultura siempre ha sido la vanguardia en este escenario de expresión y de libertad. El poder económico es un reflejo del poder cultural y viceversa. Sin una buena gestión no vamos a tener el país que queremos todos y sin cultura tampoco vamos a conseguir que las cosas funcionen bien. El poder económico y la cultura se necesitan y deben respetarse. Hay que trabajar juntos. Esperemos que la crisis también represente una oportunidad para revisar ciertos planteamientos.

P. ¿También en Napolés la crisis domina las conversaciones como ocurre en Galicia en los últimos tiempos?

R. A mí me está pasando en Nápoles lo que le pasaría a un recién casado en su matrimonio, todo me parece bien. La palabra crisis ha desaparecido de mi vocabulario. Es un trabajo intensísimo. Cuando estás ocupado no hay tiempo para hablar de crisis, y realmente te das cuenta de que existen dos mundos, el de los ocupados y el de los desocupados. El paro aquí en Nápoles es bastante grave, pero no creo que merezca mucho la pena hablar una y otra vez de crisis. Hay que mirar adelante. Hay que procurar que la gente tenga trabajo. Aprovecharemos todos los recursos para no malgastar ni un euro, y hacer una labor que sea buena para todos. la tristeza no me parece un camino a seguir. Ahora que las cosas no están fáciles tambiés es un buen momento para reflexionar, para arriesgar de verdad y para ilusionarse con salir adelante.

P. Aparte de su nuevo trabajo ¿trabaja en un nuevo libro?

R. Justo antes de venirme estaba ultimando las correcciones de una novela pero con el traslado se ha quedado interrumpida. Espero tener tiempo para poder retomarla.

 

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