“Nos interesa que se mueva el tablero, porque estamos peor”

Pregunta. ¿No le pareció el debate de política general algo aislado de todo lo que se discute en España sobre el modelo de Estado?

Respuesta. El presidente de la Generalitat, que es quien marca las reglas del juego en un debate de estas características, empequeñece la discusión. En efecto, en un momento en el que se está poniendo en cuestión el propio Estado de las autonomías, al final se acaba hablando del consultorio de no sé dónde, que sí que es importante, desde luego, pero no es lo que justifica la convocatoria del debate. Los valencianos hemos de tener de una vez por todas una posición respecto a lo que está pasando en España y lo que está pasando en Europa. Somos un país que, por su dimensión, ha de tener voz y posición respecto a este gran debate. La ausencia de posición degenera al final en problemas que afectan a la vida cotidiana, la del consultorio. Eso es lo que ha pasado con la financiación autonómica y lo que nos hace ir a remolque. Ahora hay que exigir lo contrario, que los valencianos, con una posición que no es tildada de peligrosa, podamos tener un papel relevante.

P. Usted juega la carta federalista.

R. Me he manifestado a favor de la reforma constitucional, del federalismo, de buscar una fórmula de encaje de las distintas posiciones que hay en España, pensando que hemos de convivir sin renunciar a lo que somos.

P. ¿Usted plantea que la Generalitat no espere a ver qué pasa?

R. Esa es la cuestión: tener una posición activa. En estos momentos, lo que hace la Generalitat Valenciana es simplemente obedecer a Rajoy. Alberto Fabra está en una actitud de sumisión total a Rajoy. No hay capacidad de maniobra, no hay ni posición política. La única posición política es la que viene de la calle de Génova. A nosotros nos interesa lo contrario. A los valencianos es a quienes más interesa que se mueva el tablero autonómico, porque somos los que estamos peor. El federalismo es una solución para España y también, específicamente, para los valencianos. Los valencianos necesitamos resituarnos en España en el tema de la financiación autonómica. No se trata de un debate esotérico sobre qué somos y adónde vamos. No estamos ante un debate identitario. El problema es que, tal como vamos, no podemos pagar a fin de mes. En julio pagamos cada día cuatro millones de euros en intereses.

P. La respuesta de los líderes catalanes es la independencia…

R. Frente al independentismo y la recentralización, hay una salida para España, que es el federalismo. Mire, el federalismo sirve para clarificar, cuando han pasado 30 años, cómo dar un paso más en el Estado de las autonomías, para estabilizar e impulsar España. Eso en términos generales. Además, en nuestro caso concreto, sirve para sentar unas bases que nos convengan más a los valencianos, que, de tanto ofrendar nuevas glorias a España, estamos exhaustos. Si alguien tuviera que presentar la independencia, desde el punto de vista fiscal, deberíamos ser los valencianos, porque somos los que estamos peor.

P. ¿No es todo este rebrote de federalismo una reacción ante la apuesta independentista en Cataluña? Hasta en su partido, el PSOE, aparecen federalistas insospechados hace solo unos días…

R. El PSOE es un partido federal que no ha exhibido excesivamente su federalismo. Eso no es óbice para que muchos que militamos en el PSPV lo vengamos defendiendo hace tiempo. Sin ir más lejos, hace cuatro años lo explicaba en un libro en el que usted también escribía. Se acordará. Lo han dicho también Joan Romero y otros… Para los socialistas valencianos no es una novedad. Hemos sido federalistas y en este momento se dan las condiciones para hablar de ello con toda normalidad. Pero no es solo una cuestión de los socialistas. Martín Villa lo planteaba muy seriamente hace unos días en su periódico. No estamos ante un debate de la izquierda. Se trata de hablar de la España posible. Los que no queremos que se rompa España ni que haya un choque de trenes buscamos una solución. El independentismo es una mala solución para Cataluña y una mala solución para España. Además, no vamos a ser los paganos del conflicto. Que acabara pagando Valencia el choque de trenes entre Cataluña y Madrid sería el colmo.

P. Pero todo eso no se ha visto reflejado en las propuestas de resolución de los socialistas en el debate de política de general, ni en el discurso de su portavoz, Antonio Torres. Las propuestas de reforma del Estatuto las ha presentado Compromís.

R. Nosotros nos hemos centrado en el asunto de la financiación, que es donde creemos que está el centro de la cuestión. Cuando hablamos de reformar el modelo de Estado estamos hablando en gran medida de reformar el sistema de financiación. Han pasado 30 años y es evidente que tenemos una situación muy deteriorada. En estos 17 años del PP hemos llegado a la situación más insólita. Hemos perdido más de 10 puntos de renta respecto a la media española, estamos a la cola en la financiación y siempre hemos estado, excepto el tiempo de la construcción del AVE, muy por debajo en inversiones del Estado. Eso no ocurre en ninguna otra comunidad autónoma. Es nuestra singularidad. Los socialistas no creemos que el presidente de la Generalitat sea capaz de elevar el discurso. Por eso lo abordamos. Lo hice en el comité federal del PSOE, lo he hecho en otros foros públicos y lo seguiré haciendo.

P. Pero el federalismo o la profundización del modelo autonómico no sólo tiene que ver con la financiación, sino también con cuestiones institucionales y simbólicas, con la asunción de ciertas competencias…

R. Sobre todo tiene que ver con la corresponsabilidad fiscal. Federalismo, además, es igualdad. No es posible en un Estado federal que haya ciudadanos que tengan de origen más derechos que otros. El federalismo es que cada uno pueda interpretar, en base a unas condiciones compartidas, su propia realidad. Y exige lealtad federal.

P. ¿Si hubiese sido el portavoz socialista en el debate, qué habría respondido a la propuesta de Fabra de reformar el Estatuto para reducir el número de diputados, una iniciativa ante la cual su grupo se abstuvo?

R. Es sencillamente una cortina de humo de un presidente que no tiene nada que decir a los valencianos. Nosotros no hemos querido simplificar el debate como pretende el PP. Se está faltando al respeto a los ciudadanos. El señor Fabra, cuando hace esa propuesta, para reducir costes, trata a los ciudadanos con una gran prepotencia. Sabe perfectamente que, caso de aprobarse, sería a partir del 2015 y eliminaría un millón de euros en gastos. Nosotros le hemos propuesto que elimine 147 altos cargos de la Administración que supondrían 30 millones de euros ya. Solo con los tres delegados del Consell, que no sirven para nada, y sus oficinas se ahorraría más que con la reducción del número de diputados. Insisto, se trata de una falta de respeto a los ciudadanos y de un ataque a la democracia. Están continuamente intentando erosionar la democracia. Parece como si la política fuera una cosa de izquierdas y la derecha, muy especialmente la derecha valenciana, habla en tercera persona. Saben que la derecha tienen más poderes para actuar en la sociedad. En cambio, la izquierda sólo tiene la política. Sus ataques sistemáticos a la política responden a una estrategia, la de desnutrir la posibilidad de transformación social. También influye el hecho de que el PP, el partido que ahora tiene todo el poder en España, fue muy periférico en la Transición.

P. ¿Por qué no estuvo en los consensos de aquel momento?

R. Ni estuvo en el consenso de la Constitución ni en el del Estatuto de Autonomía. El espíritu de la Constitución tiene poco que ver con los planteamientos que hacen algunos dirigentes del PP.

P. ¿Podríamos decir que el modelo de Estado que defiende el PSPV es el mismo que defiende el PSC o hay matices?

R. Habrá matices, sobre todo porque Cataluña está en una situación diferente y porque es verdad que el sentimiento nacional en Cataluña no es el de aquí. Nunca vamos a mimetizarnos con nadie, ni desde luego con Cataluña. Pero, como no tengo complejos respecto a Cataluña ni respecto a Madrid, puedo entenderme perfectamente con Cataluña y con el PSC. Lo que no se puede hacer es esa fronterización absurda. El otro día Fabra volvió a pasear, en una deriva vergonzante, el anticatalanismo. ¡Oiga, ya está bien de broma! El anticatalanismo nos ha costado muy caro. Por ejemplo, que el corredor mediterráneo no esté construido. Si hace 20 años, al plantear el eje mediterráneo en un acto en los institutos tecnológicos, no hubiera habido un despliegue de grandes portadas de la prensa de derechas con la acusación de querer promover los países catalanes, a lo mejor ya hablaríamos de su realización.

P. El PP hace un victimismo. Convergència i Unió utiliza otro. ¿Hasta qué punto se parecen?

R. Se retroalimentan mutuamente. CiU y el PP son complementarios. Son dos derechas que se ponen de acuerdo en recortar derechos sociales y al mismo tiempo se tiran los trastos por la cuestión nacional. Al final, los nacionalismos excluyentes, como el del PP y el de Convergència, llevan a una confrontación en cuestiones identitarias pero acaban haciendo las mismas políticas.

P. Sus intentos de aproximación a Fabra para buscar pactos no han tenido mucho éxito…

R. Estoy contento de que se haya aceptado, aunque sea por la puerta de atrás, al menos el plan de empleo en coordinación con las diputaciones que proponíamos. Ha tenido que forzarlo el presidente de la Diputación de Valencia. Lo que no deja de resultar ridículo. Yo quería que el presidente de la Generalitat ejerciera el papel de coordinar a las diputaciones y ahora parece que el presidente de la Diputación de Valencia coordinará a la Generalitat…. De todas maneras, cualquier cosa que se haga a favor del empleo me parece bien en estos momentos. Nosotros hemos dejado claro que en todo lo que pueda haber una mínima luz positiva estamos dispuestos a votar a favor.

P. ¿Por tanto, siguen abiertos a acuerdos?

R. No estamos en el frente del no. Queremos colaborar para salir de la crisis. Queremos ganar las elecciones en 2015, pero de aquí a 2015 pasarán muchas cosas. Y ahora mismo hay mucha gente pasándolo muy mal. La destrucción del Estado del bienestar tiene efectos dramáticos. El otro día, una médico me envió un mensaje que me impactó mucho. Mientras estaba pasando consulta a una mujer, esta le preguntó que le costaría lo que le recetaba y ella le dijo que unos ocho euros. “No me haga la receta”, le respondió. “Con ocho euros puedo comprar dos pollos y mis nietos necesitan más el pollo que yo los medicamentos”. Eso está pasando. Y cuando hablamos de federalismo también hablamos de eso. No estamos ante un debate estructural sino de garantizar un Estado del bienestar básico para todos.

P. ¿Es más grave aquí la recesión que en otros territorios?

R. La recesión se nota, por ejemplo, en los ingresos fiscales. En estos meses que gobierna Rajoy, el impuesto de sociedades ha recaudado un 20% menos en el País Valenciano que el año pasado y el doble menos que en el conjunto de España. Para el IVA, la cifra ha sido de un 15% menos, también cerca del doble de la media nacional. Aquí la recesión es más profunda y es cierto que aumenta la economía sumergida. No hay ninguna lucha contra el fraude, ya no solo el fraude fiscal sino por ejemplo en los apartamentos turísticos. Detrás de la amnistía fiscal a los defraudadores se ha abierto la veda a la desregulación, incluso moral.

P. ¿A qué se refiere?

R. La base de la crisis aquí no es económica, sino política y ética. Si hay 11 personas implicadas en casos de corrupción sentadas en los escaños de la Cortes Valencianas, si hay amnistía fiscal, ¿quién va a pagar impuestos?

P. ¿Entonces, además de federalismo hace falta regeneración?

R. El primer elemento que planteo es la regeneración. Sin regeneración democrática no podemos ni empezar a hablar. Y antes de hablar del ajuste de las instituciones, hace falta una nueva arquitectura institucional que haga posible que cada comunidad pueda decidir, por ejemplo, sobre instituciones que ya están absolutamente caducas, como las diputaciones. Suprimiendo o minimizando las diputaciones sí que habrá ahorro económico y más eficiencia. El federalismo implica una reasignación de recursos en el Estado. La Administración del Estado ha seguido creciendo desde la Constitución. Está además el problema cultural, en el que se ha avanzado muy poco para la comprensión de una España plural. Cuando hablamos de lealtad federal, nos referimos a una lealtad a dos bandas, de ida y vuelta.

P. Le he oído repetir últimamente que las autonomías no son el problema…

R. Las comunidades autónomas no son el problema ni de lejos. No lo es tampoco la deuda pública. Pero, además, dentro de la deuda pública, la de las autonomías representa el 15%. La respuesta del PP es que hay que hacer una España grande y fuerte. Fabra insistió el otro día en que hay que hablar bien de la Comunidad Valenciana. Pero quien ha manchado la marca Comunidad Valenciana son ellos. La culpa la tienen quienes han robado y despilfarrado el dinero público. No es una casualidad que esté la Comunidad Valenciana, de la mano del PP, en todos los escándalos de corrupción. Para limpiar la imagen, hay que sacar el detergente. Y el detergente no es otro que la depuración de responsabilidades. Es la única forma de que seamos creíbles como país.

 

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